Que a la Peque le gusta el agua es un hecho. En cuanto ve una fuente se vuelve loca, la bañera es su sitio preferido y no digamos si ve una piscina, empieza a decir agua y no para hasta meterse.
El invierno pasado hice lo que se llama un acercamiento a la matronatación. Cuando papá de la peque iba a nadar a la piscina climatizada, yo cogía a la niña y me la llevaba a la piscina que no cubre. Bueno lo intentaba. La niña entraba tan contenta pero en cuanto veía a una persona con gorro y gafas se ponía a llorar como si no lo hubiese hecho nunca. Nos debían conocer en todas las piscinas municipales porque los gritos y los llantos se oían en toda la Comunidad de Madrid. Lo intenté 4 veces, pero a parte que la Peque lo pasaba fatal, a mi, realmente me daba mucha verguenza. Asi que no volvi.
Cuando llegó el verano y abrieron la piscina de verano de la comunidad, me temí lo peor, que odiase la piscina. Pero lejos de eso, la niña ha disfrutado desde el primer día de ella. Con flotador, con manguitos. Siempre riendo, siempre gritando de felicidad. Daba igual que estuviese, caliente, fría o helada. Allí estaba ella para bañarse.
Asi que en julio la apunté a clases de matronatación. Ayer fue nuestro primer día, la cambié, la puse su bañador y entramos junto a todos los niños y padres en el recinto de la piscina. Se volvió loquita, rápidamente se quiso tirar a la piscina y así hicimos. El profesor mientras se colocaba el atuendo piscinil, señalaba el primer ejercicio que la peque realizo sin problemas y partiendose de risa. Hasta que el profesor se metió en el agua con su gorro amarillo y las gafas y se acercó a ella para preguntarla su nombre....
¿no oisteis sus gritos?
Por favor, como lloraba, no había llorado así desde la última vez que la lleve a la piscina de invierno, llena de gorro y gafas. Era auténtico pánico. No habia manera de consolarla. El profe no se podía ni acercar. Conseguí calmarla hasta que se volvió a acercar el profesor para preguntar si estaba más calmada. De nuevo se puso a llorar y a gritar.
Le expliqué que creía que tenía pánico a los gorros y gafas y él e miró con cara de "estás loca, a lo que tiene miedo es al agua".
Al final me tuve que salir, porque parecía que la iba a dar algo.
Al llegar a casa me baje con el papa de la peque y ella a la pisci de la comunidad y se bañó tan contenta.
¿?¿?¿?¿?¿?¿?
Para confirmar el terror que tiene a los gorros y similares esta mañana nos hemos encontrado a mi tío que iba en moto con su correspondiente casco y me ha agarrado como si le fuese la vida en ello, mientras hacía pucheros.
No sé como ayudarla, ni siquiera sé si podré aguantar un par de clases más con ella así.
¿La tendré que quitar de matronatación?
Sería una pena, porque disfruta mucho en el agua.