No tengo mucho tiempo. En el trabajo, me han encomendado algunas tareas nuevas y no doy a basto. En casa se me acumula todo y la niña cada día hace una nueva. Ha entrado en la fase, si existe, de "en cuanto no me ves la lío" así que estoy todo el día detrás de ella. Si pensaba que mi casa estaba a prueba de niños, me confundí, cualquier cosa, y digo cualquier cosa se puede convertir en un artilugio para desmontar, para hacer equilibro o para montar encima. Hoy la última. Ha cogido la papelera la ha llevado hasta el baño, se ha subido hasta alcanzar el bote de los cepillos de dientes y claro se ha escurrido la papelera y se ha quedado colgando del lavabo. Y me preguntareis que estaba haciendo yo mientras y la respuesta es poner la ropa de la guardería en la lavadora. 2 minutos, lo juro. Pero 1 minuto en la vida de la Peque dan para mucho. Hace todo a la velocidad del rayo. Menos coger el sueño, que la Joía tarda una barbaridad.
Lo disfruto a tope, cada cosa que hace, pero también llevo todo el día con el corazón en la boca. Me levanto una hora antes de lo que tendría que hacer solo para lavar la ropa de la guarde que parece que en vez de ir unas horas va una semana. Que si babi, que si camiseta, que si camiseta de recambio, que si sudadera, que si sudadera de recambio, calcetines, y zapatillas, todos los días para lavar.... y menos mal que no ha empezado el invierno, porque entonces habrá que añadir, bodys, leotardos, abrigos, bufandas y gorros, y sus respectivos recambios.
En estos días la Peque ha cumplido 19 meses. Está para comérsela y lo digo porque soy su madre. Pero se me cae la baba a litros. Eso sí no habla ni para atrás, ya empiezo a mosquearme. Y empiezo a caer en las redes de la famosa frase "no habla porque lleva chupe". Hasta ahora he resistido, cada vez que me lo decían pensaba" vieja chocha, y tú que sabrás" ahora ya empiezo a pensarlo. Dice cuatro cosas, mama, papa, agua, guagua, aeta (galleta), upe )chupe, ipe (bibe), apo (napo). En a guarde se lo han quitado, ellas celebran el logro, YO NO. Sale desesperada de allí por cogerlo y si no se lo doy se pasa la tarde llorando. No puedo con eso. Tanta importancia tiene que se lo quite ahora. No tengo ni idea. Pero estoy harta de la frasecita y sobretodo cuando se dirigen a ella y la dicen : "No eres ya mayorcita para llevar chupete" Por favor, que tiene 19 meses. Me dan ganas de contestar y decirle "no es usted muy mayor para no saberse meter la lengua por donde le quepa". Sé que suena basto, pero es que no puedo oirla ni una vez más.
Corre que se las pelas, tiene una agilidad motora que me alucina. Sube por todos los lados, trepa todo lo que se ponga por medio. Baja los escalones alternando los pies. No hay escalera que se le resista. Salta escalones.
Come de todo y por todos, eso sí, está flaca como la que más.
En la guarde me dicen que es estupenda y se ha adaptado genial. Baila, pinta, come solita (de ahí las tropecientas lavadoras que pongo) bebe en su vaso, con pajita, con lo que pille. Tira besos, te da abrazos....
Me la como....
Al otro que me como es al gato. Forman la pareja perfecta. No saben estar el uno sin el otro, bueno sí, Napo sabe estar sin la Peque, incluso lo prefiere, no sabe donde esconderse porque ella no para de tirarse encima para apalancarle con un llave y darle todo el amor que lleva dentro. Él está harto de tantas muestras de cariño, por que lo único que quiere es dormir y dormir, y la jodía, no le deja. Busca y rebusca sitios para esconderse pero ella siempre le pilla. Antes una pequeña altura le salvaba, ahora no, ahora trepa y sube junto a él. Pronto tendré que buscar un psicólogo para animales, porque de una depresión no se salva. Ahora eso sí, tiene su recompensa, porque nosotros no le damos más que su propia comida, la comida de gatos y ella siempre comparte con él lo que tenga, jamón, queso, salchichas, puré. Así que de vez en cuando le compensa.
Al que no compensa esta actitud, es a Don Limpio, a partir de ahora DL, mi chico, marido, pareja, amigo, como lo queramos llamar. Un talibán de la limpieza. Miga que cae, miga que recoje. Siempre detrás de la niña en las comidas y cenas. Ahora puede ser cualquier momento del día, porque la Peque, como he dicho, comparte su comida, la restriega por el suelo y el otro (gato) se la come, y él otro (DL) la limpia y la otra (la menda) se desespera. Un bucle. Un sin fin.
Para muestra un botón. Una foto en este caso. Todo el post resumido en una simple foto.
1. DL, en su jornada mensual de cambio completo de cama, incluida funda, protector, colcha, giro de colchón y ventilación. Deja la habitación empantanda durante la OL. (operación limpieza)
2. Peque entra por la puerta sigue, acosa y persigue a Napo. Gato no sabe que hacer donde subirse o sí. Hoy tenemos nuevo sitio, casi pegado en el techo. Ahí "ella" no podrá subir.
Lo dicho monto un circo y me crecen los enanos.