Después de la semana de adaptación, puedo decir que la Peque está completamente adaptada. Con esto no quiero decir que entre dando saltos de alegría y diciéndome adiós con la manita. Si no que se queda tranquila medio sabiendo que después iré a recogerla y que es lo mismo que hace un mes. Nada nuevo. Esta adaptación al cole ha sido rápida pero la estamos sufriendo en casa.
La peque es una niña muy independiente, es decir, juega, corre, se va con cualquiera, ya que creo que la damos mucha confianza y eso la hace salir hacia fuera, hacia los demás. Pero esta semana, como es normal, ésto se ha visto resentido. Se la ve contenta y feliz, pero no se quiere separar de mí ni un segundo. Hemos ido al pediatra y no quería ni entrar en la consulta, en el parque a un metro de mí, por las noches llora y le cuesta conciliar el sueño.
Con esto quiero decir que se ha acostumbrado a la guarde, pero que esta adaptación tan rápida no es gratuita, y tiene consecuencias en su comportamiento. Y me da pena. Y me hace sentir mala persona.
No sé que era peor si dejarla llorando en la guarde, o dejarla como se queda ahora resignada.
Además se ha juntado con que hemos estado un poco preocupados porque desde el jueves anterior estuvo con diarreas y el sábado comenzó a echar sangre. No me quise asustar y dejé pasar dos días pero el lunes al ver que no remitía la llevé a urgencias de la ss. Allí el pediatra me dijo que eso no era urgente y que podía ser por cualquier cosa. Me mandó un análisis de heces para ver si había sangre. Y me pregunto yo ¿que se cree que es un pimiento rojo? Pues claro que era sangre. Mándeme usted, señor médico, un análisis para ver si es alguna bacteria, un virus o lo que sea.
Como no estaba muy conforme fui al del privado y ese directamente me dijo que no hiciera nada que pasara, que eso en los niños es muy frecuente. Pues sí, lo será, pero yo me quedo preocupada porque ver sangrar por el culo a la niña no es plato de buen gusto.
Así que para mejorar la semana, nos hemos ido al zoo, ya que hoy es fiesta en Madrid. El día ha sido estupendo, la Peque se ha divertido como la que más. Es alucinante la pasión que tiene por los animales. Solo una pega, la mitad de los madrileños estaban fuera de puente y la otra mitad en el zoo. Era al cumple de los pandas y regalaban entradas. Menudo día hemos ido a elegir. He ido con mi padre, porque el papa de la peque trabajaba. Y verlos disfrutar juntos es un placer para la vista.
Un besito.



